Encerradas, pero no paradas

 

¡Hola!

Soy Nieves y ayudo en la Mesa desde hace unos meses, más o menos medio año. Hace mucho que no escribo nada personal. Sin embargo, tenía ganas de intentarlo para dejar algo de mí y de mis reflexiones en la Web. 

Hace relativamente poco que terminé el paso por el instituto y recuerdo como siempre nos decían que asignaturas como matemáticas, lengua e historia, nos prepararían para la vida universitaria. La vida universitaria era nuestro futuro “más próximo”, la palabra “examen” omnipresente.

Y Doñana ardió. Ardió para romper todas las prioridades que nos habían dicho que teníamos que tener. Nos dimos cuenta de lo frágil que era planeta, nuestro entorno. Y nos dijeron que la culpa era nuestra, porque no reciclábamos correctamente, por dejar basura en los bosques, por nuestro gasto energético o por nuestra huella de Carbono. La culpa era de la ciudadanía.

Nos dijeron: “La juventud es quien va por la naturaleza sin recoger los residuos” Sabiendo que se organizaban eventos en la naturaleza, donde las empresas implicadas no los recogían adecuadamente.

Nos dijeron: “Usa menos la electricidad en tu casa” Sin tener en cuenta de que no se podía estudiar sin un ordenador o una tablet y que ya había personas que hacían cuanto podían.

Nos dijeron: “La energía fósil se vende porque tú la compras” sin tener en cuenta que las otras opciones no estaban al alcance de nuestra mano.

La lista de lo que nos dicen es inmensa, la de antes y la de ahora. Siempre hay alguien que nos culpa. En ese entonces, nadie nos enseñó lo que era la justicia climática. Incluso ahora, no la escucho en tantos lugares como me gustaría.

Hay conceptos que cuando los conoces te marcan, igual que algunas personas. Uno de los conceptos que más me ha marcado ha sido el de ecofeminismo, todavía sigo aprendiendo cosas de él. Para ser supereficiente, me gusta leer/estudiar cualquier cosa que tenga algo que ver.

Nos enseñaron la importancia del feminismo, pero el amor a la naturaleza, a las personas no se enseña en las escuelas.

Y entonces llegó Fridays For Future.

La juventud se empezó a organizar, de golpe, en varios puntos de Europa, de España y, un poco más tarde, en todo el mundo. Se animaron a seguir los pasos de Greta Thunberg. Podríamos decir que nos dimos cuenta de que el planeta era más importante que nuestra vergüenza o nuestros miedos y, sobretodo, que no éramos las únicas personas que pensaban así.

Conocíamos activistas ambientales, pero a nadie se le daba la importancia que realmente merecía. Conocíamos colectivos ecologistas, pero no nos sentíamos tan a gusto como para estar en ellos.

Por eso estar en Juventud por el Clima nos pareció importante. Siendo activistas hemos crecido más que en todos los años de instituto. Hemos conocido gente, hecho encuentros, actividades, viajes, manifestaciones, formaciones online,… Una vez que estas dentro de todo este mundo te das cuenta de que nunca es suficiente, siempre vas a querer más y más.

Acabé en la Mesa de Transición por ese hecho, quería aprender y ayudar en lo que estuviera en mi mano. Podría poner aquí todo lo que he aprendido, pero es mejor que os animéis a participar para que aprendáis también otras cosas, no tienen que ser las mismas que las mías. Nunca es demasiado tarde, ni demasiado pronto.

Y justo cuando estábamos rulando con más fuerza, llega una pandemia, para decirnos que está bien parar algunas veces. Los planes se descolocan, pero la vida sigue adaptándose y, el ser humano, nuestro activismo, no se puede quedar atrás. 

Hemos visto que la situación es perfecta para animar a la gente a participar en debates, a leer, a escuchar podcast, a reflexionar y a hacer diferentes retos. Aunque nos quedemos en casa seguimos luchando porque el planeta no ha dejado de hacerlo.

Ahora valoramos muchas más cosas y, sin embargo, todavía nos faltan cosas que valorar.

Salen muchas iniciativas ciudadanas: los aplausos, hacer mascarillas, ir a comprar para tu vecino, hoteles enteros están a disposición de los sanitarios,… Es esperanzador ver toda esta unión y espero que nunca olvidemos esta situación.

Sin embargo, después de esta pandemia el Estado querrá sanear la economía y no al planeta. Vemos más probable que se vuelva a invertir en energías fósiles y no en las renovables. Vemos que se va a volver a poner el dinero en el centro, quitando el puesto a la vida, a los cuidados. Solamente hay que leer el Decretazo y la puñalada ambiental que supone.

No ha empezado y ya sabemos que no queremos que esto ocurra. La Crisis Climática se debe de tratar como una verdadera crisis, hemos visto que el Estado es capaz de pararlo todo cuando nuestra seguridad depende de ello.

Entonces, ¿por qué no actúan ya? ¿Por qué prefieren gastar millones de euros en ocultar algo que ya está sucediendo? ¿En algo que ya nos afecta? Lo decimos mucho, pero parece que no es suficiente; la vida debe estar en el centro.

Alternativas hay, lo hay es voluntad para realizarlas.